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Planta Potabilizadora | Historia

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Entre diciembre de 1886 y enero de 1887, al mismo tiempo que se presentó la epidemia de cólera se sucedieron episodios de olor, sabor y turbiedad. Esto significó un problema serio para la empresa de agua.

En febrero de 1888 el químico municipal José Arechavaleta hizo un informe a la Dirección de Salubridad de la Junta Económica Administrativa donde castigó duramente la calidad del agua corriente. También planteaba cambiar el punto de la toma del río por uno que estuviese ubicado a unos 600 metros aguas arriba.

(Vista parcial decantadores. A la derecha fondo, depósitos de combustible, a la izquierda bataría de filtros “A”,
al centro oficina administrativa, atrás izquierda sala Diesel. Planta de Aguas Corrientes, década de 1930)


La compañía inglesa diseñó un anteproyecto de potabilización que incluía la construcción de sedimentadotes, filtros de arena y dos depósitos subterráneos de agua filtrada subterráneos. Todo este proyecto implicaba una gran inversión pero fue la alternativa que los ingenieros ingleses creyeron más conveniente para no tener que mudar la toma del río 600  metros, lo cual sería mucho más costoso.

La Junta Económica Administrativa aprobó el proyecto y también decidió seguir adelante con la propuesta de Arechavaleta de cambiar la toma del río antes de la desembocadura del Arroyo Canelón Grande. Este último punto fue refutado por la compañía inglesa y luego de varias idas y vueltas que también involucraron al gobierno no se cambió la toma del río.

Por otra parte en 1889 Arachavaleta logró la creación del Laboratorio Municipal Químico y Bacteriológico para realizar el control analítico del agua corriente.


(Construcción de los caños para la instalación de la 4ta línea de bombeo, fabricada en el país en caños de hormigón precomprimido, La construcción de los caños se inició en 1961 y la tubería entró en servicio en 1963)


El diseño de la planta tenía una impronta europea y sí bien se habilitó de forma parcial el 15 de julio de 1889, se terminó de construir a principios de 1891. La nueva planta tenía tres purificadores rotativos Anderson, cuatro sedimentadores convencionales, 5 filtros lentos de arena techados y dos depósitos de agua filtrada. Por otra parte se construyeron dos depósitos más en Cuchilla Pereyra.

De estas obras originales solo existe el sedimentador 1.

El edificio en el que estaban los purificadores rotativos Anderson sigue existiendo aunque está remodelado.

El tema de la calidad del agua siempre causó problemas hasta que a fines del siglo XX lograron controlar la turbidez con la incorporación del sulfato de aluminio.

Por otra parte, a lo largo de los años se siguió cuestionando la toma del río como el centro del problema con el agua corriente, pero lo cierto es que con el inicio de la “era de la potabilización” se resolvió el problema de la calidad del agua sin importar el estado de la fuente.
 


(Nueva usina, archivo digital, OSE)
 

Referencias bibliográficas:
• “Agua potable: Historia y sensibilidad”, Danilo Ríos, 2021.
• “Agua potable…El legado de Fynn”, Alberto Ferreira, 2010.

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