Saneamiento, un derecho humano
Más de la mitad de la población mundial no tiene acceso a un inodoro en sus casas o su acondicionamiento sanitario no es adecuado. Esta situación constituye una preocupación para la salud pública y es foco de los objetivos del desarrollo humano.
El 19 de noviembre es reconocido por las Naciones Unidas desde el año 2013 como el Día Mundial del Retrete, e invita a recordar la importancia del saneamiento como un derecho que trasciende fronteras.
Actualmente, el 80% de las aguas residuales generadas por la población regresan al medio ambiente sin ser tratadas, lo que supone un gran impacto ambiental. Millones de personas que no tienen acceso al agua potable pueden llegar a consumir de una fuente contaminada.
Tener un servicio higiénico con una instalación sanitaria y una disposición final de los efluentes en condiciones adecuadas, preserva el medio ambiente y evita la propagación de enfermedades mortales por contaminación fecal-oral. Alrededor de 892 millones de personas hacen sus necesidades al aire libre: esto además de ser un riesgo importante para la salud, supone un problema de inseguridad en varios países en donde muchas mujeres enfrentan situaciones de violencia y abusos.
Para resolver esta realidad, millones de dólares son invertidos en la construcción de baños y sistemas de saneamiento adecuados en distintas partes del mundo, pero aún no son suficientes.
Un servicio de saneamiento gestionado de manera segura responde a tener unas instalaciones sanitarias higiénicas que no se comparten con otros hogares, y donde las deposiciones se separan del contacto humano y se transportan a través de redes de colectores o camiones barométricas para luego ser tratadas en instalaciones especializadas a tales efectos.
En nuestro país, esta prestación de servicio es responsabilidad exclusiva del Estado, en lo relativo a la infraestructura externa a los hogares. El saneamiento está considerado en el Artículo 47 de nuestra Constitución como un derecho humano fundamental, siendo Uruguay uno de los primeros en incorporar este derecho a sus normas. Esta ley contribuye a mejorar la calidad de vida y a optimizar las condiciones ambientales, de salubridad e higiene.
La Administración de las Obras Sanitarias del Estado es quien se encarga del servicio de saneamiento por alcantarillado en todo el Uruguay con excepción de Montevideo, donde el servicio es competencia de la Intendencia de Montevideo.
En el interior del país existen 4.221km de redes de alcantarillado, 360.000 conexiones y más de 40 plantas de tratamiento de líquidos residuales domésticos correspondientes a localidades de mediano y gran porte. También hay más de 100 pequeños sistemas que responden a programas habitacionales de MEVIR y otros gestores públicos de programas de vivienda. Se procura que cada sistema de saneamiento, generalmente compuesto por redes de colectores, estaciones de bombeo, plantas de tratamiento de efluentes y sitios de disposición final, cumpla con los estándares establecidos en la normativa nacional.
En la actualidad, en lo que respecta al acceso al saneamiento por alcantarillado en el interior del país, se alcanza un 47% de la población nucleada. Esto sumado a los sistemas estáticos, normalmente regulados por las intendencias y excepcionalmente a algún sistema alternativo, llega a cubrir con saneamiento a más del 90% de los hogares.
La preocupación por esta temática en el Uruguay tiene larga data, y existen varias acciones que hacen posible el desarrollo en este sentido. OSE y otros actores estatales trabajan a diario para lograr una mayor cobertura y mejorar la calidad de vida de la población.
Por ejemplo, el Plan Nacional de Saneamiento significa una estrategia nacional para planificar coordinadamente las acciones con el fin de universalizar el servicio al año 2030. Con esto se busca un desarrollo sostenible con equidad social.
Por otra parte, está instalado el Centro Experimental Regional de Tecnologías de Saneamiento (CERTS) como centro UNESCO de Categoría II. Este lugar es el primer centro de investigación, desarrollo tecnológico, formación y difusión de tecnologías sostenibles de saneamiento, con enfoque en sistemas adecuados para pequeñas poblaciones instalado en Uruguay, y es el único de estas características en la región (América Latina y Caribe).
Su objetivo es desarrollar estrategias y tecnologías de bajo costo, así como conocimientos y capacidades para la búsqueda de soluciones de saneamiento para efluentes individuales y de localidades con menos de 10.000 habitantes que no cuenten con sistemas adecuados. Expertos internacionales o regionales, brindan asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades, intercambio de conocimientos y la investigación.
Nuestro país está comprometido en el avance en saneamiento, buscando soluciones adecuadas a cada realidad.