Ambos requieran aproximadamente una cantidad de agua 100 veces superior a la que utilizamos para satisfacer nuestras necesidades personales básicas, ya que más del 70% del agua extraída de ríos y acuíferos se destina al regadío.
Aunque la producción alimentaria responde a la demanda del mercado a precios históricamente bajos, se estima que en los países en desarrollo 777 millones de personas no tienen acceso a alimentos suficientes porque no disponen de medios para comprarlos o, en el caso de los agricultores de subsistencia, para producirlos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (
FAO) prevé una expansión neta de tierras de regadío de unos 45 millones de hectáreas en 93 países en vías de desarrollo, lo que podría llegar a significar un total de 242 millones de hectáreas en 2030.
La FAO estima que las extracciones de agua con fines agrícolas aumentarán en un 14% entre 2000 y 2030 con el fin de satisfacer las necesidades futuras de producción de alimentos. El análisis estima una tasa de crecimiento anual de un 0,6 %, una cifra considerablemente inferior al 1,9% observado en el período comprendido entre 1963 y 1999.